El nabo es una planta de la familia de las crucíferas, a la cual también pertenecen, hortalizas como: repollo, rábanos, berros, coles, entre otras. El grupo de las crucíferas abarca hasta 300 especies, entre las cuales se destacan las anteriormente mencionadas. Esta raíz comestible se adapta muy bien a climas fríos, pues, son especies ajustadas a zonas templadas. El nabo, se consigue en diferentes presentaciones, pues, el grupo de nabos está integrado por diversas especias, entre las que destacan: el nabito de Teltow, el cual es el más pequeño y de un color blanco cremoso.

Asimismo, todas estas verduras se caracterizan por poseer ricas y nutrientes propiedades, altamente beneficiosas para el desarrollo y fortalecimiento del organismo humano. Entre algunas de las características propias de los nabos, resalta el hecho de proporcionar agua, fibra, hidratos de carbono y amplias vitaminas, como, el ácido fólico. Principalmente, el nabo representa uno de los alimentos indispensables en dietas contra el cáncer. Ello, debido a sus componentes glucosinolatos, los cuales a su vez, están compuestos por antioxidantes y anticancerígenos. Así, muchos especialistas recomiendan el consumo constante de esta hortaliza, pues, está relacionada con la prevención de varios tipos de cáncer, como, el de mama, colón, pulmón y próstata.

Los orígenes del nabo corresponden a Asia Central, aunque, también existe la gran posibilidad de que sea propio de países europeos. Lo que sí es cierto, es que el nabo fue representativo de la alimentación de tribus primitivas que habitaron la antigua Europa. Remonta su origen desde hace milenios atrás, y fue muy apreciado por griegos y romanos, pues, en él basaron gran parte de su sustento. Esta hortaliza, actualmente, se cultiva en diversos países del mundo. Sin embargo, el principal cultivo se encuentra en Alemania.

Inicialmente, el nabo solo podía ser adquirido en temporadas de invierno. Pero, debido a sus múltiples variaciones, hoy en día, el nabo puede encontrarse en diferentes estaciones del año, en el supermercado y tiendas especializadas en vegetales, esencialmente, durante los meses de otoño. Cuando surgen sus variantes: nabo de otoño y nabo de mayo.

Desde el punto de vista nutricional, el nabo se caracteriza por su alto contenido en antioxidantes, vitaminas y minerales, como se mencionó anteriormente. Además, de presentar un bajo aporte calórico. Así, el nabo es una hortaliza profundamente beneficiosa para el sistema digestivo, medicado para combatir el estreñimiento, como medicina natural y casera; debido, a su alto contenido en fibra y agua que mejoran el tránsito intestinal. Además, es un diurético fijo, por la gran cantidad de humedad que contiene. También, es recomendado para enfermedades de los huesos, ello, por sus propiedades antioxidantes que contribuyen al fortalecimiento óseo.

Cabe destacar, que las hojas del nabo o grelos, resultan ser más nutritivas que el propio nabo. Pues, los grelos aportan más, el doble de proteínas y de fibras, que la raíz; además, son ricos en calcio, lo que permite el fortalecimiento de los huesos.

El nabo, perdió relevancia durante muchos años, podría decirse, que llegó a ser olvidado para integrar a la cocina. Sin embargo, actualmente, ha retomado su protagonismo en diferentes gastronomías alrededor del mundo. Y ello, no solo es por el sabor que otorga a diferentes platillos como las sopas y ensaladas. Sino, tras conocerse los amplios y significantes beneficios que suministra al organismo.

En este sentido, esta hortaliza no exige muchos cuidados para su mantenimiento y conservación. Sin embargo, hay ciertos parámetros que deben considerarse al momento de seleccionarla, bien sea en la huerta, supermercado o tiendas especializadas en verduras. Por ello, a continuación te presentamos: «¿Cómo elegir y conservar nabos?»

¿Que necesitas para elegir y conservar Nabos?

  • Nabos

Instrucciones para elegir y conservar Nabos

El nabo es una hortaliza altamente benéfica, compuesta por múltiples vitaminas y minerales, por ello, tenerla en casa y consumirla, es indispensable. Y más, si tenemos niños en nuestro hogar, debemos nutrirlos y alimentarlos adecuadamente, proporcionándole los alimentos necesarios para su buen desarrollo y funcionamiento cerebral y motor. Por ello, es sumamente importante que tomes ciertas precauciones al momento de elegir los nabos en los supermercados o tiendas de hortalizas, para que puedas disfrutar de los más sanos y limpios. Entonces, considera lo siguiente:

¡Cómo elegir nabos!

  1. Forma y peso: inclínate por los nabos pequeños o medianos, que sean de forma circular y firmes. Además, que los sientas pesados, alrededor de 100 a 200 gr., y su medida, de unos 15 cm., aproximadamente
  2. Color: el tono idóneo de los nabos, debe ser un blanco cremoso o un amarillo suave, con matices violeta. Su cuello, debe ser un verde brillante. No selecciones aquellos que veas que tienen la piel debilitada y tonos marrones en su cobertura.
  3. No escojas nabos grandes: usualmente, cuando seleccionas nabos de gran tamaño, corres la posibilidad de que parte esencial de él, esté en malas condiciones. Pues, las personas suelen huirle a estas presentaciones de hortalizas, lo que produce que transcurran mucho tiempo en la zona de legumbres, y termina perdiendo sus propiedades y notándose poco agradable.

¡Cómo conservar nabos!

  1. En un refractario: puedes conservarlos en un refractario con cierre hermético, evitando que la humedad del ambiente haga contacto con él, y lo almacenas en el frigorífico.
  2. En bolsas plásticas: guarda la raíz del nabo en bolsas plásticas y asegúralas bien antes de llevarlas al frigorífico.
  3. Condiciones: si tomaste en consideración los lineamientos que te mencionamos anteriormente, podrías conservar los nabos durante un lapso de tres a cuatro semanas.
  4. Envuélvelos: para ello, utiliza un pliego de papel o paño/toalla, y envuélvelos en ella, luego colócalo dentro de una bolsa de plástico perforado y lleva al frigorífico.
  5. Papel de aluminio: coloca la raíz de un nabo en un pliego de papel de aluminio, envuelve y asegura con unas ligas, luego, insértalo en una bolsa de plástico o en un refractario con cierre hermético, guarda en el frigorífico.
  6. Evita los cambios de temperatura: en el momento que guardes los nabos dentro del frigorífico, no los saques hasta su consumo. Evita el cambio brusco de temperatura para mantenerlos frescos y de buena calidad.

Consejos para elegir y conservar Nabos

Lo puntos a considerar para la selección y conservación del nabo, son pocos pero esenciales. Anteriormente, te dimos algunas ideas, sin embargo, a continuación, te mostramos unos tips ideales que deberás tomar en consideración cuando quieras saber: «¡Cómo elegir y conservar nabos!»

  1. No laves los nabos hasta el momento que vayas utilizarlos, para evitar que pierdan sus propiedades.
  2. Puedes escaldar los nabos y luego congelarlos, se mantendrán en buen estado.
  3. Una vez en casa, quítale las hojas y conserva las raíces en bolsas plásticas dentro del frigorífico.
  4. Selecciona una parte del frigorífico destinada al almacenamiento de las hortalizas, preferiblemente, por tiempo de duración. Es decir, no coloques los nabos con otras legumbres que suelen durar muy poco tiempo, porque al momento en que comience su proceso de descomposición, podrían afectar a su vez, a los nabos.
  5. Si tienes gran cantidad de nabos en el frigorífico, no los saques todos si solo vas a consumir una pequeña cantidad. Abre el contenedor, y extrae lo que vas a utilizar, los demás, déjalos dentro y asegúralos, nuevamente.
  6. Alimenta saludablemente a tus pequeños, créales el hábito de consumir vegetales beneficiosos, como el nabo.
¿Te ha gustado?
3 usuarios han opinado y a un 66,67% le ha gustado.