Cómo hacer un Caldo de Gallina

El caldo es un alimento muy nutritivo que todos debemos saber preparar, es muy sencillo. Los más conocidos son el de pollo, el de res y el de pescado; Sin embargo, el caldo de gallina es un platillo delicioso y agradable para toda la familia.

Esta es una receta muy versátil, puedes ofrecerla a niños, mayores y jovencitos indistintamente. Tiene una buena carga proteica y de vitaminas que provienen de la carne de la gallina y los vegetales que vas a utilizar para su preparación.

Puedes utilizar el caldo de gallina como plato fuerte, como entrada o incluso como un aperitivo. Todo dependerá de tu creatividad, sobre todo en la presentación. Si te gusta la carne blanca y prefieres los alimentos sanos, esta es una muy buena opción para ti.

Los ingredientes puedes variarlos a tu gusto; pero, lo que no puede faltar es la carne de gallina y la papa como base para todas las variantes que quieras crear de este rico platillo. Incluso, puedes combinar la carne de gallina con trozos de pollo si te parece muy fuerte el sabor.

Instrucciones para hacer un Caldo de Gallina

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Inicialmente, es necesario tener todos los ingredientes debidamente picados y lavados para poder preparar adecuadamente un caldo. Aunque es una preparación sencilla, es importante colocar los ingredientes en el momento justo para que el sabor quede increíble.

Corte y lavado

  1. Primero, necesitas trocear las piezas de gallina que prefieras utilizar. Algunas personas eligen partes que tengan hueso, porque el hueso añade un sabor especial al caldo. Sin embargo, otras personas prefieren utilizar solo la carne en trozos e incluso mezclarla con trozos de carne de pollo para que el sabor de la gallina sea menos intenso.
  2. Luego de seleccionar la carne, debes lavarla bien con agua y vinagre, arrancando con la mano la mayor parte de grasa. Algunas personas prefieren retirar la piel, para que no tenga tanta grasa el caldo; sin embargo, otros prefieren dejar algo de piel para intensificar el sabor a gallina.
  3. Así mismo, debes trocear la papa en el tamaño que prefieras. También es importante el tipo de papa que uses; mientras más amarilla mejor, pues su textura será más arenosa y espesará un poco el caldo.
  4. El apio, por su parte, puedes trocearlo o colocarlo entero; eso dependerá de tu agrado. Sin embargo, es más recomendable dejarlo entero porque su sabor es muy invasivo y puede llegar a opacar el resto de los sabores. Recuerdo lavarlo con agua corriente para que no queden restos de tierra en el caldo; ya que sería muy desagradable.
  5. El diente de ajo puedes colocarlo molido, rallado o partido; eso dependerá de la intensidad del sabor que desees. Molido y rallado casarán un sabor más fuerte, mientras que partido suele ser más suave y agradable como aderezo de fondo. Recuerda lavarlo en agua corriente y retirar completamente la cascara.
  6. El jengibre es muy importante lavarlo en agua corriente, luego de retirar toda su piel. Para que no pierdas nada, puedes rasparlo suavemente con un cuchillo bien afilado en vez de utilizar un pelador; luego pícalo en tres o 4 cuatro trozos.
  7. El cebollín o cebolleta en rama debes lavarlo en agua corriente y picar finamente. Resérvalo en un platito aparte para colocarlo como acompañante, esto no lo colarás al caldo en su preparación como tal.

Preparación

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  1. Coloca un litro y medio de agua a hervir. Cuando esté ya hirviendo, colócale los trozos de jengibre y déjalo hervir unos dos minutos para que suelte su esencia.
  2. Luego, coloca el apio sin sus hojas. Si lo colocas entero puedes dejar unas cuantas hojas; pero si lo vas a colocar en trozos mejor no coloques las hojas porque su sabor será muy intenso.
  3. Seguidamente, antes de colocar la carne de gallina previamente troceada y lavada, coloca la sal al gusto. Recuerda que es importante colocar la carne cuando el agua ya tenga la sal y los ingredientes anteriores para que pueda impregnarse de ese gusto deliciosos.
  4. Deja hervir por unos 6 minutos aproximadamente. Tienes que fijarte que la carne ya esté bien cocida antes de seguir al segundo paso. Te parecerá extraño, pero es vital que cada ingrediente vaya dejando bien su esencia para que pueda distinguirse todos al momento de degustar este delicioso platillo.
  5. Estando bien cocida la carne, ya puedes colocar la papa en trozos. Si son papas pequeñas puedes colocarlas picas a la mitad; pero, también puedes colocarlas en cuadritos pequeños. Solo debes fijarte que el tiempo de cocción variará según el tipo de corte.
  6. Luego de colocar la papa, inmediatamente puedes colocar la pasta o los fideos que seleccionaste para tu caldo. Recuerda, algunas personas prefieren no colocarle pasta, con aumentarle la cantidad de papa es suficiente.
  7. Mientras siga hirviendo el caldo, tápalo y coloca sobre la tapa el orégano para que tueste un poco.
  8. Cuando la papa esté cocida y la pasta esté al dente ya puedes apagar la estufa. Coge con cuidado el orégano de la tapa y tritúralo con tus propias manos dejándolo caer sobre el caldo; revuélvelo, tápalo y déjalo así uno par de minutos para que el aroma del orégano perfume bien el caldo.
  9. Finalmente, cuando lo sirvas en el plato, colocas una pieza de carne de gallina con el huevo cocido dentro entero. A su lado se coloca cebollín picado finamente para que cada comensal agregue la cantidad que más desee.

¿Que necesitas para hacer un Caldo de Gallina?

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  • 300 gramos de carne de gallina en trozos con o sin hueso.
  • 100 gramos de pasta corta o fideos cabello de ángel; o cualquier tipo de pasta que quiera colocar al caldo.
  • 4 papas amarillas, preferiblemente.
  • Sal y orégano al gusto. El orégano preferiblemente en hojas secas.
  • Una ramita de apio.
  • 50 gramos de jengibre.
  • Tres huevos bien cocidos.
  • Una ramita de cebolleta o cebollín.
  • Un litro y medio de agua.

Consejos para hacer un Caldo de Gallina

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  1. La receta descrita corresponde a tres porciones de caldo de gallina. Por lo tanto, si quieres hacer caldo para más comensales solo duplica o aumenta la cantidad de los ingredientes. Recuerda que, aunque se inicia la cocción con litro y medio de agua, está se reducirá a un litro aproximadamente.
  2. No tienes porqué ser tan estricto con los ingredientes, puedes incluir más vegetales como cebolla o algún otro tubérculo que te guste. Lo que si es importante es que sigas el procedimiento de cocción para que todos los sabores se integren bien y ninguno sea demasiado invasivo.
  3. Recuerda que, al momento de servir el caldo, no debes colocar los trozos de jengibre, estos debes desecharlos. Así mismo, si has colocado entero la rama de apio, no debes servirla en el plato, solo retírala.
  4. El huevo cocido debe estar pelado, y se colocará uno por cada porción como complemento proteico. Sin embargo, si no te agrada la idea de colocar el huevo dentro del plato, puedes colocarlo con su cáscara fuera de éste en un platito junto a la cebolleta picada para que cada comensal decida si lo va a agrega o no.
  5. Puedes colocar como acompañante a este plato pan tostado o pan fresco. Es muy agradable. Además, puedes colocar en la mesa mantequilla con perejil para untar al pan o a las tostadas.
  6. Tomar caldo es muy beneficioso para la salud, no solo por sus propiedades alimenticias, sino porque ayuda a la hidratación del cuerpo. Por ello, sirve como alimento perfecto para niños y personas mayores; incuso para personas enfermas, en recuperación y hasta si estás pasando por un resfrío.
  7. Puedes hacer un cruce de sabores mezclando carne de gallina con carne de res, Y si quieres ser más atrevido todavía, puedes colocarle al caldo de gallina un toque de mariscos, solo el caldo, y verás que será una explosión de sabores impresionante.
  8. Finalmente, la cebolleta puedes remplazarla por cilantro o perejil. Incluso colocar una mezcla de las tres

 

 

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