Las croquetas son una de las partes fundamentales de la gastronomía española junto con la tortilla de patatas o la paella, entre otras. El buen clima con el que se cuenta en España lo convierte en un lugar fantástico e ideal para salir a tomar unas tapas y disfrutar de la brisa en algún chiringuito de playa o en una de las grandes ciudades.

Con todo, una de las opciones más repetidas en las terrazas son las croquetas, aunque las mayoritarias son las de jamón o las de pollo. Sin embargo, en una sociedad donde las opciones veganas están cada vez más repetidas, las croquetas de zanahoria son una fantástica opción para no verse marginado de los gustos de la mayoría. También pueden encontrarse las croquetas de brocoli.

 

¿Qué son las croquetas de zanahoria?

Las croquetas de zanahoria son solo un tipo de uno de los alimentos más demandados a nivel mundial. Los orígenes de este manjar se sitúan en Francia, en plena época absolutista. El término proviene de la palabra «croquer», la cual en francés significa crujir. Todos recordamos que cuando nos ponemos una croqueta en la boca y la mordemos se oye ese crujido. Por esta razón, se considera que cuando una croqueta no es crujiente realmente no está bien preparada ni se disfrutará tanto como se merece. Por ello, los expertos en la materia recomiendan freírlas hasta alcanzar el punto exacto de crujimiento.

Sin embargo, el origen de la actual croqueta es cuánto menos curioso. La bechamel es uno de los ingredientes principales que podemos encontrar en cualquier croqueta. No obstante, este delicioso líquido no apareció hasta el siglo XVII, varios siglos después que se empezaran a comer croquetas. El relleno de la propia bechamel apareció realmente mucho antes que otro de los ingredientes principales que lo hizo en la corte de Luis de Bechamel. Mientras en la corte de Luis XIV, el conocido como el Rey Sol, ya se servían croquetas, la versión actual data del siglo XIX.

Un cocinero francés decidió arriesgar con un nuevo plato en el banquete real y cubrió la bechamel con una fina capa que hizo las delicias de todos los comensales. Desde entonces, se decidió ahondar en esta receta hasta convertirse en uno de los platos favoritos que se pueden encontrar hoy en día en el territorio tanto español como a nivel europeo. Existen muchas variedades entre las que se encuentra el pescado con modelos como las croquetas de merluza.

Beneficios de las croquetas de zanahoria

Con todo, apostar por las croquetas de zanahoria cuenta con numerosos beneficios para todos aquellos que decidan emplear este tipo de recetas. Los más destacados son los siguientes:

  • Un tipo de croqueta diferente. Aunque a buen seguro que estás más acostumbrado a las de pollo o jamón, sin duda, las croquetas de zanahoria sirven para ofrecer un punto de vista totalmente diferente al mundo de las croquetas para descubrir sabores diferentes.
  • Adaptada a vegetarianos. Muchas personas no soportan comer algo que provenga de los animales. Por esta razón, las croquetas de zanahoria son la opción perfecta para este tipo de persona que tienen unos principios muy marcados.
  • No aislarse socialmente. Al mismo tiempo, les permite no aislarse socialmente. No olvidemos que comer tapas es una de las grandes aficiones en este país. Sin embargo, la mayoría proviene de los animales, algo que limita las actividades sociales de este tipo de personas.
  • Dieta saludable. Además, también forma parte de una dieta saludable que permite no romper unas normas, especialmente ahora que se acerca el verano y se quiere lucir un buen cuerpo. La zanahoria también tiene muchas propiedades a nivel de vitamina que son muy recomendables.

Cómo hacer croquetas de zanahoria

Una vez conocidas todas las ventajas que pueden tener las croquetas de zanahoria llega la hora de descubrir como poder elaborar este fantástico manjar que puede ser servido en cualquier tipo de comida familiar, o incluso, incluida en nuestra dieta habitual. Los ingredientes principales son la cebolla, aunque puede ser opcional, la zanahoria, además de los principales ingredientes que podemos encontrar en cualquier tipo de croqueta. Por un lado, aceite de oliva, pan rallado, sal, huevos, además de harina integral, por otro lado. Una vez tengamos todos los ingredientes listos para iniciar la preparación de las croquetas llega la hora de conocer el proceso que hay que seguir para prepararlas.

El primer paso es tener lista la cebolla, si se quiere, o la zanahoria únicamente para poder insertarla dentro de la propia croqueta. Por ello, con un rallador rallaremos ambas hortalizas o solo la zanahoria. Una vez esté listo, las introduciremos durante 5 minutos en una sartén y le agregaremos tanto sal como aceite de oliva para darle un mejor sabor. Posteriormente, será el turno de la harina integral. Removaremos la mezcla de verdura con harina durante cinco minutos más en la sartén. El siguiente paso ya consiste en parar el fuego y proseguir con la preparación de la bechamel de la que consistirán las croquetas de zanahoria.

La nevera también será necesaria

Se añadirán 300 ml de leche, con la posibilidad también de introducir nuez moscada si se quiere otro tipo de sabor, y se seguirá removiendo. Cuando hemos llegado hasta este punto ya podemos decir que estamos a mitad de camino. Sin embargo, la croqueta consiste de otro paso y será necesario la colaboración de la nevera. Se introducirá la masa en una fuente tapada con papel de plata y se dejará que se enfríe con el ambiente. Pasados unos minutos, ya podremos introducirla en la nevera esperando poder finalizar la preparación de las propias croquetas.

A través del pan rallado, se puede empezar a dar forma a las propias croquetas y empezar a pensar que realmente estamos preparando croquetas. El primer paso solo consistía en la preparación de la propia masa. Una vez esté la masa rellena del propio pan rallado, y esto ya tenga forma de croqueta, solo faltará freírlas con aceite  caliente para que sean crujientes y puedan comerse adecuadamente. De hecho, una vez estén freídas ya pueden comerse perfectamente. Controla el nivel de aceite y el tiempo que permanecen en la freidora para evitar que se quemen o puedan volverse demasiado duras. Hay muchos gustos a la hora de comer croquetas, y por tanto, hay que adaptarse a lo que quiera cada uno.

A partir de aquí, si no se quieren comer al momento, recuerda que las croquetas son uno de los alimentos que tienen más tiempo de vida, incluyendo hasta las croquetas de morcilla, siempre que se conserven de la forma adecuada. Por esta razón, si no se van a consumir al momento deben introducirse en la nevera para que puedan refrigerarse correctamente. Cuando vayan a comerse se sacarán del frigorífico y se calentarán en el microondas durante poco tiempo (un minuto o un minuto y medio). También puedes elegir un tupper para llevartelas de picnic o a comer al trabajo o la escuela. Sin duda, ofrecen una gran cantidad de opciones que no debes obviar.

Pese a que las croquetas más conocidas son las de pollo o las de carne, las de zanahoria permiten ofrecer una variación que pueden dar ese toque diferente a todas las comidas en las que puedas estar presente o que quizás debas organizar. Sin duda, es una idea realmente innovadora para algunas fechas señaladas como Navidades o Nochebuena, entre otras de las muchas opciones.

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