Un truco de ahorro a la hora de hacer la compra consiste en comprar las frutas y verduras de temporada, así como aquellas que estén en descuento. Pero si quieres ahorrar aún más piensa en congelar algunas verduras y utilizarlas más adelante cuando su precio sea más elevado. No todas las verduras son susceptibles de congelarse, pero sí por ejemplo las zanahorias, el calabacín o las judías verdes.

Congelar calabacines también puede serte de utilidad en el caso de que te encuentres con muchos en la nevera y que por algún motivo no los vayas a comer en los próximos días, pues para evitar que se pongan malos puedes congelar los calabacines y comerlos más adelante.

Además tener calabacines congelados puede sacarte de algún apuro cuando quieras preparar alguna receta y no tengas frescos, de este modo puedes salir del apuro y seguir con tus planes iniciales.

Congelar calabacines también tiene su truco para que este no pierda todas sus propiedades durante el proceso y hacerlo correctamente. Si deseas saber cómo congelar calabacines presta atención a los siguientes pasos.
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Para empezar nunca congeles un calabacín entero. Siempre deberá estar troceado en rodajas, bastones, trozos irregulares, rallado, etc. Se pueden coger estos trozos y someterlos a una temperatura de -18 grados, ya que es a esta temperatura donde conseguiremos detener los procesos vitales de las verduras. Con esta forma de congelación sus propiedades y estado se mantendrán cerca de dos meses. Lo malo de esta forma de congelación es que en cuanto los descongeles se deteriorarán más rápido de lo normal.

Las hortalizas poseen unas enzimas que se activan en cuanto estas son recolectadas cuya función consiste en ser parte de la descomposición de los alimentos, haciendo que estos sufran una pérdida de color, de sabor, de olor e incluso que pierdan sus nutrientes.

Para conseguir que esto no ocurra, es decir para que el calabacín no se descomponga rápidamente en cuanto lo descongelemos, es preciso escaldar (meter el alimento en agua hirviendo) primero el calabacín ya troceado y luego congelarlo.

Pasos para congelar calabacines correctamente

Comencemos escogiendo los mejores calabacines para congelar. Estos serán aquellos que tengan un color oscuro parejo, que esté maduro y que no presente ningún tipo de alteración como golpes, manchas de podrido o algún rasguño profundo. Cuanto más fresco sea el calabacín a congelar mejor. Siempre deberás dejarlos en la nevera mientras que no los vayas a congelar, de este modo se mantendrá firme y maduro por más tiempo.

Debes congelar los calabacines ya limpios, para ellos lávalos bien en agua fría o tibia frotándolo con tus manos o con la ayuda de un cepillo de verduras para quitarles la tierra y la suciedad que tengan.

A continuación corta el calabacín, quizás prefieras pensar en qué forma lo utilizarás cuando vayas a descongelarlo, así podrás cortarlo de la forma que más te convenga o de varias formas, por ejemplo en rodajas o en bastones. Si quieres también puedes congelar el calabacín rallado, rallándolo con la ayuda de un rallador, e incluso puedes picarlo en un procesador si lo quieres en forma de jirones.
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Una vez que tengas los calabacines preparados pon agua a hervir en una olla, la cantidad de agua dependerá de la cantidad de calabacín. Si has cortado el calabacín de diferentes formas puedes escaldar cada tipo de una vez o usar varias ollas, pero considerando que el escaldado no lleva demasiado tiempo te aconsejo que aproveches una olla para todo, podrás reutilizar el agua e ir añadiendo más hasta un total de cinco veces. . Mientras el agua hierve prepara un bol con agua y hielo.

Una vez que esté el agua a la temperatura añade los calabacines que estén en trozos o en bastones. Déjalos en el agua entre 3 y 4 minutos. El calabacín nunca debe estar blando, sino todo lo contrario debe seguir firme.

Si deseas escaldar los calabacines rallados, entonces deberás usar una vaporera dentro de la olla hirviendo y taparla. Dejando que éste se caliente durante dos minutos más o menos. Si no tienes una vaporera también podrás hacerlo al baño maría, introduciendo un recipiente en la olla con agua que aguante el calor y el calabacín dentro.

Una vez que los calabacines estén escaldados los sacarás con la ayuda de una cuchara ranurada o con agujeros y los introducirás rápidamente en el agua con hielo. En el caso de la vaporera, será ésta la que introduzcamos en el agua helada, y no el calabacín rallado suelto. Déjalos en el agua fría el mismo tiempo que en agua caliente.

A continuación deja que el calabacín se seque extendiéndolo en papel de cocina. Una vez que se seque por completo podrás congelar el calabacín. Puedes ayudarte de una bandeja para congelarlo separadamente y que después puedas usarlo fácilmente o meterlo todo en una bolsa e congelación, pero en este caso tendrás que esperar que toda la bola se descongele bien antes de poder usarlo.
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Seguro que tus dudas sobre cómo congelar calabacines ya han quedado resueltas. Siguiendo los pasos anteriores te asegurarás de congelar correctamente los calabacines y poder aprovecharlos más adelante sin haber perdido ninguna de sus propiedades nutricionales y sin que estos se vayan a descomponer rápidamente.

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